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La ventana climática necesaria para llevar a cabo el salto final se abrirá desde julio hasta septiembre, semanas en las que hará mejor tiempo y esto es indispensable para el éxito de la misión. En esas fechas, Baumgartner, de 43 años, intentará conseguir un nuevo récord mundial de salto en caída libre desde una altitud de 36.576 metros, mientras un sistema de medición recoge datos de gran valor para la comunidad científica internacional.

El doctor Clark, quién sirvió como cirujano en seis misiones espaciales de la NASA, comenta que el equipo ha estudiado todos los posibles efectos físicos que pueda sufrir Baumgartner durante todas las fases de la misión, especialmente en el momento en que el cuerpo del austriaco rompa la barrera del sonido y, más tarde, pierda velocidad rápidamente a medida que la atmósfera gane en densidad, lo que le devolverá a velocidad subsónica. Baumgartner acelerará desde 0 a la velocidad del sonido (1.125 km/h) en unos 30 segundos, de acuerdo con los cálculos realizados por el equipo de la misión. La miríada de desafíos asociados con el proyecto explica porque el actual récord de salto en caída libre, desde 31.333 metros, sigue en poder el coronel retirado de la Fuerza Aérea norteamericana, Joe Kittinger, desde 1960.

El director médico, quien también es profesor de la Universidad Baylor de Medicina y del departamento médico de la Universidad de Texas, aprecia lo que Baumgartner está intentando conseguir. Clark fue paracaidista de las Fuerzas Especiales del ejército norteamericano. Con una evidente pasión sobre la seguridad en los aviones y los transbordadores espaciales, el doctor también fue uno de los investigadores de la comisión que estudió el accidente del transbordador espacial Columbia. “Vamos a traer a Felix de vuelta a la Tierra sano y salvo y vamos a compartir todo lo que hemos aprendido sobre el equipamiento, los protocolos de acción y sus reacciones fisiológicas con la comunidad científica internacional, para que todos aquellos tripulantes de próximas misiones espaciales públicas o privadas, vuelvan a tierra con seguridad”.

Además, el doctor Clark también ha hablado acerca de otros desafíos físicos para Baumgartner, quien estará monitorizado en todo momento durante la misión. Hay algunas fases críticas durante el ascenso y la caída libre. En el momento del despegue, el viento máximo no deberá pasar de los 6 klómetros por hora, para lograr que la cápsula y el globo aerostático -con una altura equivalente a 55 pisos- puedan despegar sin problemas. Sin embargo, durante los primeros 305 metros de ascensión, Baumgartner no podrá realizar una salida de emergencia de la cápsula, en caso de que lo necesite, porque no habrá altura suficiente para desplegar su paracaídas

Durante el salto de prueba, desde 21.818 metros, completado en marzo de este año, Baumgartner atravesó una franja de la estratosfera que estaba a 68 grados centígrados bajo cero. “Felix experimentará condiciones muy duras a las puertas del espacio, a esos 36.576 metros. Ahí solo hay vacío y mucho frío. La temperatura llegó a 68 grados bajo cero, en nuestro último salto de prueba. Por tanto, la presión tan pequeña que hay obliga a Felix a llevar un traje presurizado para sobrevivir y protegerle del frío”, explica el doctor Clark. “Sus manos casi se congelaron durante la caída libre, así que imagínate el frío que debía hacer cuando caía a unos 580 kilómetros por hora a una temperatura de 68 grados negativos. El traje está presurizado a 0,24 atmósferas, el equivalente a estar a 10.000 metros. Todos los cambios fisiológicos que Felix experimente durante el salto serán pasajeros y dejarán de tener efecto alguno cuando aterrice”. En estos momentos, el equipo está trabajando en una solución que permita a Felix usar sus manos con total libertad en todo momento durante el descenso.

De camino al punto desde donde saltará, Baumgartner cruzará la denominada ‘Línea de Armstrong’, a 19.200 metros, un punto donde la presión del aire es tan baja que sin el traje, todos los fluidos corporales se evaporarían o, dicho en otros términos, empezarían a ‘hervir’ aunque que la temperatura corporal fuese la habitual. Al respecto, el doctor Clark dice: “Para visualizarlo, pensemos en cómo un refresco parece cristalino dentro de una botella, hasta que la abrimos y liberamos presión. Entonces, las burbujas aparecen y se dirigen hacía la parte superior de la botella. En esencia, eso es lo que pasaría con los tejidos y la sangre de Felix si su sistema de soporte vital fallase. En ese caso, su vida peligraría”.

De bajada, el doctor Clark comenta que los científicos han tomado todas las precauciones posibles para evitar que Baumgartner no empiece a girar descontroladamente, lo que se conoce como ‘entrar en barrena’. “Entrar en barrena es un peligro muy real. Lo primero que sufre en un caso así son los ojos, el cerebro y el sistema cardiovascular. Si el centro de la rotación está en el pecho, la sangre se desplaza hacia los pies, lo que puede ocasionar un desmayo. Si el centro de la rotación está en la parte inferior del cuerpo, la sangre se desplaza hacia la cabeza, causando lo que se conoce como ‘red out’ (eritropsia), cuyos efectos pueden ir desde sentir presión en la cabeza o una hemorragia ocular, hasta una hemorragia cerebral. Cuanto más dure la ‘barrena’, por decirlo así, más peligrosa será”.

Durante el salto de prueba a 21.818 metros, Baumgartner fue capaz de mantener la estabilidad sólidamente gracias a sus conocimientos en paracaidismo. Como apoyo, Baumgartner ha desarrollado especialmente para la misión un sistema de medición que desplegará automáticamente un paracaídas de frenado si registra una fuerza superior a 3,5 G durante más de 6 segundos seguidos. Este paracaídas también se podrá accionar mediante un botón instalado en uno de sus guantes.

El propio Baumgartner ha pasado varios años estudiando los riesgos de esta misión y preparándose para ellos mental y físicamente. “Romper la barrera del sonido en caída libre es un esfuerzo pionero y para ser un pionero debes arriesgarte. Yo no necesito ponerme en peligro para ser feliz. Pero necesito desafiarme. Y considero que este es el salto definitivo”. Su mentor, el mismísimo Joe Kittinger, coronel retirado de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y actual poseedor del récord mundial de salto en caída libre, está convencido de que su protegido logrará su objetivo. “Yo siempre digo que Felix necesita tener ‘las tres C’: confianza en su equipo, confianza en su equipamiento y confianza en sí mismo. Y en estos momentos, las tiene”.

 


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