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Bien chistoso. Cuando uno tiene nueve años, como que no le importa mucho quién inventó Mario Bros. Por lo menos en mi caso así fue. Nada más llegaba a casa de mi prima, peladamente ni saludaba a nadie y me iba directo a su habitación a jugar Super Mario Bros. Mi prima tenía Hogan's Alley, The Legend of Zelda y, por supuesto, el combo Super Mario Bros. / Duck Hunt. Mi obsesión por SMB fue demasiada y no podía dejar de jugar; prima me trolleaba y para robarme el turno al control, me decía "en la semana descubrí un nuevo castillo; está en ese abismo, mira, échate". Ya cuando tuve mi propio Nintendo (y creo que desde entonces no he vuelto a ver a mi prima, cosa que me hace sentir muy mal), el primer juego que tuve fue Zelda II: The Adventure of Link, juego que me tardé como 83 días en acabar (el número no es de nomás, en realidad conté los días), porque me atoré en un bosque que tenía que talar para encontrar una villa.

Mientras estaba atorado en Zelda II, vi en un periódico que había salido una revista de videojuegos, Club Nintendo, y ofrecía tips para acabar Zelda II. Compré la revista porque estaba desesperado (también me había comprado un libro con tips de videojuegos, que es toda una joya en retrospectiva, pero que en su momento no me sirvió para nada). Al final encontré por mí mismo la forma de talar el árbol, continuar y terminar el juego. Y seguí comprando Club Nintendo desde el Año 1 No. 1, porque me gustó. Y ahí descubrí la existencia de Shigeru Miyamoto, el creador de Mario Bros, Donkey Kong, bla, bla, bla, las nylons de Scarlett Johansson, bla, bla, bla. Pero pues uno a esa edad, con tanta tarea que le dejan en la escuela, pues nada más quiere distracción, no educación videojugadora. Sin embargo, como los videjuegos como Club Nintendo se habían convertido en parte fundamental de mi tiempo libre, una cosa llevó a la otra y comenzé a comprender que Shigeru Miyamoto era alguien importante. Tiempo después, no mucho, también supe que él había sido responsable de Zelda II, ese juego que me enloqueció. Lo volvía a terminar para buscar su nombre en los créditos y nunca lo encontré. "¿Ah, chingá, por qué no está su nombre?", me preguntaba léperamente. Cuando empecé a estudiar japonés, a los 15 años, entendí por qué no estaba su nombre, aparentemente. El productor era S. Miyahon; resulta que 'Miyamoto', el apellido de este señor, está formado por dos ideogramas; el primero, 'Miya', significa 'palacio', y el segundo, que significa 'origen' o 'libro', tiene dos pronunciaciones: 'moto' y 'hon'. O sea, un japonés puede confundir la pronunciación de su apellido (es algo común allá preguntar cómo se pronuncia el nombre propio desde el principio, para no cagetearla); no sé si fue a propósito o un error de traducción, pero Miyahon y Miyamoto eran la misma persona.

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El destino me llevó a trabajar en la revista Club Nintendo años más tarde y cuando fui por primera vez a un Electronic Entertainment Expo (que se hace cada año), en 1999, conocí a Shigeru Miyamoto en persona. Fue en una fiesta privada de Nintendo y, sin saber cómo rayos había llegado ahí, cerveceé a gusto y lo vi platicando con Benimaru Ito, un ilustrador famoso en aquella época; me acerqué y los saludé, practicando mi japonés borracho, aprovechando que ellos también estaban borrachos. Me lo albureé y cuento la anécdota cada vez que se presta la ocasión, como hoy. ¡Ah! Y en otra ocasión, en el año en que salió el GameCube, tuve el honor de sincronizar la micción con él en el tocador del Centro de Convenciones de Los Ángeles.

Recuerdo que antes, uno podía encontrarse a Miyamoto en los pasillos del E3 y la reacción, suya y de quienes lo topaban, era bastante intrascendente. Ahora siempre anda rodeado de personal de seguridad y achichincles que alejan a los cientos de blogueros que se le avientan y ya es muy raro verlo en el piso de exhibiciones del show. Bueno, ¿pues qué le pasó a Miyamoto? ¿Se murió? No. Cómo creen. Si se hubiera muerto, hubiera empezado mi entrada con 'Shigeru Miyamoto, conocido también como el padre de los videojuegos y creador de éxitos como la Wii, la Wii Fit y Pikmin...". Simplemente le dieron el Premio Príncipe de Asturias de la Comunicación y Humanidades 2012. Resulta que quien lo nominó fue Gamelab, la Feria Internacional del Videojuego y el Ocio Interactivo, que se celebra en Barcelona. Iván Fernández Lobo, Director de Gamelab y Presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Interactivas decidió enviarlo como candidato a los premios porque "es el máximo exponente de una genial generación de creadores interactivos". Y ganó. Lo que significa que en el próximo E3 2012, que se llevará a cabo entre el 3 y 8 de junio de este año, va a estar todavía más cañón acercársele para decirle, "Don Miyamoto, ¿se acuerda de mí? Una vez me le acerqué medio borracho en una fiesta y platicamos en japonés y le dije que mi primer juego había sido Zelda II; en aquella ocasión no le dije, porque no sabía cómo, pero quería que supiera que, aunque me tardé 83 días, terminé Zelda II sin ayuda y al final, cuando Link pelea con su sombra, me emocioné mucho y fui muy feliz. Muchas gracias por haberme dejado ese bonito recuerdo de mi infancia."

Ah, y 'Shigeru' se forma con un solo ideograma, que significa 'lujoso' o 'demasiado grande'. Qué adecuado.
 


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